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Oct 20, 2025 | REVISTA

✦ El reciclaje de residuos eléctricos y electrónicos, mucho más que una obligación legal: un compromiso moral a favor de la sociedad y el planeta

Luis García-Torremocha

CEO de Movilex

El Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, nos recuerda que la protección de la atmósfera sigue siendo un reto compartido. El Protocolo de Montreal, firmado en 1987 para proteger la capa de ozono mediante la reducción y eliminación gradual en los electrodomésticos de sustancias químicas que la agotan, como los gases CFC, ha conseguido avances importantes.

Si los aparatos eléctricos y electrónicos no se reciclan de forma adecuada, la emisión de gases de efecto invernadero se va a seguir produciendo. Pero si se tratan correctamente, dejan de ser un problema para convertirse en una oportunidad: permiten recuperar materiales valiosos, reducir emisiones y avanzar hacia la economía circular.

En los últimos años, la generación de residuos electrónicos ha alcanzado cifras que muestran la dimensión del desafío. En 2022 se produjeron en el mundo 62 millones de toneladas de RAEE, un 82% más que en 2010, y de ellas solo un 22,3% se recicló a través de los canales formales. Estos datos, recogidos en el Global E-waste Monitor 2024, elaborado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones y el Instituto de las Naciones Unidas para la Formación Profesional y la Investigación (Unitar), reflejan la urgencia de mejorar la gestión.

El informe advierte que, de no reforzarse las políticas de recogida, en 2030 podrían superarse los 82 millones de toneladas anuales. Europa se encuentra en una posición intermedia: con una generación media de 17,6 kilos por habitante y una tasa de reciclaje en torno al 43%, nuestro continente ha avanzado más que otras regiones, pero sigue lejos de cerrar el ciclo de materiales.

España se enfrenta en 2025 a un objetivo especialmente exigente. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Minteco) estableció que este año deben recogerse 602.184 toneladas de RAEE, lo que equivale a un mínimo de 10,54 kilos por habitante en residuos domésticos. Alcanzar esa meta requiere multiplicar los esfuerzos respecto a ejercicios anteriores y contar con la implicación de todos los actores del sistema.

Y a la vista de los datos, el trabajo empieza a dar frutos: en la primera mitad de 2025, Movilex gestionó en España 29.091 toneladas de residuos eléctricos y electrónicos. La mayor parte correspondió a equipos de refrigeración, con más de 13.700 toneladas, seguidos de grandes electrodomésticos como hornos o cocinas, que sumaron cerca de 8.000 toneladas, y de lavadoras y lavavajillas, que superaron las 5.000 toneladas.

Estos datos no solo evidencian el peso de los aparatos de gran tamaño en el flujo de residuos, sino que también ponen de manifiesto la importancia de disponer de instalaciones capaces para tratarlos de forma segura. Al hacerlo, se evita la liberación de gases con alto potencial de agotamiento del ozono y se contribuye directamente a la protección de la atmósfera.

El avance en la gestión no depende únicamente de los volúmenes tratados. Desde febrero está operativa la plataforma e-RAEE, una herramienta digital desarrollada por el Minteco que permite monitorizar en tiempo real la trazabilidad de los residuos electrónicos. Gracias a este sistema, cada aparato puede seguirse desde su recogida hasta el tratamiento final, lo que refuerza la transparencia, dificulta la aparición de flujos irregulares y facilita el cumplimiento de los objetivos europeos de economía circular. La digitalización, en este caso, se convierte en un instrumento decisivo para elevar la eficacia de todo el sistema.

El impacto positivo del reciclaje de RAEE va más allá de la reducción de emisiones contaminantes. La recuperación de metales como cobre, litio o tierras raras ofrece un beneficio económico y estratégico que resulta esencial en el contexto actual. Producir aluminio a partir de material reciclado consume hasta un 95% menos de energía que fabricarlo desde mineral primario, según la Comisión Europea. Este ahorro se traduce en una menor huella de carbono y en una gestión más eficiente de los recursos. Además, reincorporar estos materiales al ciclo productivo refuerza la autonomía de Europa frente a la creciente presión sobre el suministro de materias primas críticas.

No obstante, alcanzar los objetivos de 2025 exige afrontar todavía varios desafíos. Una parte considerable de los aparatos en desuso permanece almacenada en los hogares, lo que retrasa su entrada en los canales de reciclaje. Fomentar la participación ciudadana es, por tanto, un factor clave. También resulta necesario mejorar la accesibilidad de los puntos de recogida, especialmente en áreas rurales, y reforzar el cumplimiento de la responsabilidad ampliada del productor. A medio plazo, el ecodiseño desempeñará un papel determinante: integrar criterios de reciclabilidad en la concepción de los productos permitirá simplificar su tratamiento y reducir el impacto ambiental asociado a su final de vida.

La conexión entre los residuos electrónicos y la preservación de la capa de ozono es más directa de lo que a menudo se percibe. Muchos equipos antiguos aún contienen compuestos que, de liberarse, afectarían de forma inmediata a la atmósfera. Aunque la eliminación progresiva de estas sustancias ha sido uno de los grandes logros ambientales de las últimas décadas, su presencia en aparatos en desuso obliga a garantizar una retirada segura. En este sentido, el reciclaje de RAEE se convierte en una pieza esencial de las políticas climáticas y ambientales.

Más que una obligación legal, la gestión adecuada de los residuos electrónicos representa un compromiso moral con la sociedad y el planeta, y una oportunidad para transformar el modelo de producción y consumo. Contribuye a la reducción de emisiones, impulsa la economía circular y refuerza la seguridad en el suministro de materias primas. Cumplir con los objetivos de este año será una señal de madurez del sistema y un indicador de que España avanza en la dirección correcta hacia un futuro más sostenible.

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