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Mar 19, 2025 | REVISTA

✦ Talento femenino para la mejora de la productividad y competitividad de las empresas

Susana Estudillos Esteban

Mánager de Sostenibilidad Social en AENOR

Hablar de empresas es hablar de personas, y hablar de personas es hablar de talento. Un talento que toda empresa necesita para realizar la misión que le lleve a alcanzar su propósito en torno a los valores que la identifiquen, que son los que rigen y sobre los que descansa la cultura de la organización, así como su acción tanto interna como externa.

La igualdad es reconocida como uno de los valores superiores del ordenamiento jurídico español[1] , forma parte de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea[2] y también de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DDHH)[3], sobre la que se han redactado gran parte de las constituciones del mundo.

Es importante recordar el momento histórico de esta Declaración, tras la Segunda Guerra Mundial, donde la Sociedad de Naciones, creada tras la Primera Guerra Mundial, había caído y daría paso a la que hoy conocemos como Naciones Unidas. Reseñar que fue una mujer, Eleanor Roosevelt, la mayor impulsora de la Declaración Universal de los DDHH.

A partir de este momento, empieza a construirse el mundo que conocemos, en el que se establecen las reglas del juego que permitirán la convivencia pacífica, aunque, como bien nos recuerda la historia y la propia actualidad geopolítica, no en todos los lugares, ni en todas las épocas.

Solo en este caldo de cultivo, es donde es posible la aparición de valores esenciales para el progreso de toda sociedad, esto es, la seguridad y la confianza. Ambos permiten el nacimiento y el fortalecimiento del emprendimiento para contribuir al desarrollo socioeconómico de los territorios.

Para que ese desarrollo y ese progreso sean posibles, se requiere del aporte de todo el talento disponible en la sociedad, y para ello, la igualdad entre mujeres y hombres, entre personas, es la palanca más efectiva para conseguirlo.

Según las conclusiones del informe ‘El rol de la mujer en la empresa española’[4], elaborado por el Colegio de Registradores, a partir del ejercicio de depósito de cuentas del ejercicio 2023, la representación del empleo femenino se distribuye en términos absolutos en aproximadamente 1,5 millones de mujeres en pymes y 1,4 millones en grandes empresas:

En relación con la presencia de las mujeres en órganos de gobierno es del 27,9 %:

Por tanto, aún queda un importante camino que recorrer para seguir atrayendo e incorporando el talento femenino, siendo en el contexto de las pymes una clave para ello.

El Indicador mundial, índice de Desarrollo Humano[5] (compuesto de tres dimensiones: Salud: esperanza de vida al nacer en años; Educación: años de escolaridad; y Riqueza: PBI y renta bruta per cápita) se construyó para medir el nivel de desarrollo de un país, y a partir del cual se han ido desarrollando y perfeccionado otros que permiten ver el impacto de la desigualdades entre mujeres y hombres a nivel de renta per cápita, por ejemplo, mostrando el impacto directo y negativo sobre el resultado arrojado por estos índices. Lo que se traduce, en las posibilidades de desarrollo y progreso de la sociedad.

Por tanto, la existencia de desigualdades, de inequidades y de brechas entre mujeres y hombres, no solo atenta a las mujeres por justicia social, que también, sino que atenta e impacta en las posibilidades de desarrollo y progreso de toda la sociedad.

Si nos centramos en la dimensión económica para posicionarnos en la mejora de la productividad y la competitividad de las organizaciones, las personas tomadoras de decisiones, así como los órganos para ello, han de ser conscientes, desde el conocimiento y el análisis estratégico, del coste de oportunidad de cerrar las brechas de género existentes.

Según el V informe del Closing Gap para el 2023, el cierre de estas brechas de género equivaldría a un incremento del 17,7 % del PIB español, asociado a la tasa de empleo, en las horas trabajadas y en la distribución del empleo sectorial, se traduce en 255.755 millones de euros.

A continuación, el informe nos ofrece la evolución histórica al respecto desde 2008 hasta 2023:

Este 17,7 % viene explicado por:

  • Infrarrepresentación en el mercado laboral: inferior participación de las mujeres en el mercado laboral, por lo que su equilibrio en la participación con respecto a los hombres tendría un impacto del 8,9 % del PIB español.
  • Mayor parcialidad: sigue siendo inferior el número de horas trabajadas con respecto a los hombres, debido principalmente a una mayor parcialidad en su contratación, muy asociado con que siguen siendo las mujeres las que asumen las responsabilidades familiares y a un discreto ejercicio de la corresponsabilidad por parte de sus parejas masculinas; por lo que, si se igualaran en horas trabajadas a la de sus hombres iguales, supondría el 6,3 %.
  • Segregación ocupacional, mayor presencia de mujeres en sectores menos productivos (Sanidad, Educación, Servicios Sociales…), de modo que equiparar la productividad con la de los hombres, impactaría en un incremento del 1,8 %.

Haber incorporado o haber apostado de forma decidida por incorporar en el modelo de negocio la igualdad entre mujeres y hombres no solo es rentable, sino que se convierte en palanca para la mejora de la viabilidad del negocio y de su sostenibilidad. Un ejemplo de ello lo encontramos en las dificultades que, no pocas empresas, tienen para atraer fuerza laboral habitual, como en el sector de la construcción o del transporte, sectores tradicionalmente masculinizados: o en la medición de los KPI´s que evidencian la mejora de la productividad, entre otros. Por tanto, no se trata de quedarnos en percepciones, sino en realidades medibles y constatables.

Por tanto, como decía al inicio, los valores forman parte la cultura de las organizaciones, y son los que ayudan a conseguir su propósito, transformar la sociedad generando confianza entre organizaciones y personas, como en el caso de AENOR. Abandonar valores fundamentales, compromete seriamente la salud de éstas, de su desarrollo, como de las sociedades en las que operan.

 

 

 

[1] art. 1. Constitución Española 1978.

[2] Título III Igualad Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

[3] Art. 7 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. 1948.

[4] Microempresas y grandes empresas emplean más mujeres que las pymes.

[5] Indicador creado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Calculado desde 1990. Clasifica los países en tres niveles de desarrollo humano. Por lo que permite identificar las desigualdades, y a partir del cual se han desarrollado otros como el Índice de desarrollo humano ajustado por desigualdad.

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